EL DERECHO Y LA PUBLICIDAD

Aunque el uso de anuncios aún genera rechazo en el sector de la abogacía, tradicionalmente más conservador, algunos ya compiten con rebajas y campañas creativas que no dejan indiferente a nadie. Hasta 2002, la publicidad estaba prohibida. Sin embargo, el actual Código Deontológico de la Abogacía permite la libre publicidad de los servicios, siempre que sea "digna, leal y veraz" y no caiga en alguna de las conductas vetadas, como incitar al pleito o revelar el secreto profesional.

La publicidad de un servicio legal, además de popularizar los procedimientos judiciales y ofrecerlos a precios imposibles, supone romper la barrera entre el letrado y el ciudadano.

Algún despacho se anuncia como "somos el Zara de Derecho" pronto veremos los "Black Friday" y los "Ocho días de Oro Del Derecho". Hay, despachos que ofrecen dos por uno y otros incluso le dan al cliente un tanto por ciento de su minuta. Son los menos, pero meten mucho ruido. Afortunadamente la mayoría mantenemos la dignidad profesional y personal, creo que es una de las premisas para demostrar nuestro compromiso con el Derecho y para merecer la confianza del cliente. En un despacho pequeño, el abogado es verdaderamente independiente, no depende del cliente y, el asunto encomendado, es lo más importante para el abogado que lo lleva y, dedica a ese asunto todo el tiempo y el estudio necesario, porque está defendiendo a su cliente que es quien le proporcionará la mejor publicidad , la del "boca a boca" cuando el cliente queda satisfecho y, quien le pagará la minuta. Además siempre está en juego su prestigio profesional, que es el mayor patrimonio de un abogado. Existen macrodespachos, de abogados famosos y supercarísimos, que pueden contratar futbolistas famosos y hacer anuncios en televisión a todas horas, en muchos casos derivan los asuntos los asuntos que les llegan a otros despachos que por pocos euros los defienden.

En otras ocasiones, trabajan los asuntos como si fuera una cadena de montaje, un abogado prepara la demanda, o en su caso la contestación; otro prepara la prueba, otro va a la Audiencia Previa o al juicio, es un sistema que ahorra tiempo, pero el Derecho no funciona así, todo tiene que ser minuciosamente individualizado, pensado, estudiado, coordinado y ajustado a Derecho, en definitiva, lleva mucho tiempo tiempo y comunicación con el cliente. Yo me he encontrado en una Audiencia Previa un abogado de la parte contraria, que ni siquiera había leído la demanda, por tanto no sabía reaccionar a las preguntas que le hacía el Juez, en el momento de fijar el objeto litigioso; propuso la prueba que le habían dicho, testifical de una empleada del Banco, y en el momento del juicio oral, al preguntarle esta parte a la empleada, una vez observada por esta parte su juventud, cuántos años llevaba trabajando en el Banco, dijo que llevaba unos cinco años, cuando la hipoteca se había firmado hace unos veinte años. Puedo imaginar el mal rato de mi compañero contrario. Los abogados no podemos ni debemos trabajar así, si queremos ofrecer al cliente unos resultados de calidad, la abogacía no es un negocio, es una profesión que debe ir acompañada de una fuerte vocación de servicio al cliente.

Hay quien piensa que la publicidad permite democratizar el sector. Que el objetivo es que la gente pierda el miedo al abogado.

Pero no todo vale. En muchos casos, lo que a primera vista parece una verdadera ganga, si no leemos la letra pequeña, nos podemos encontrar con grandes y desagradables sorpresas, obviamente me estoy refiriendo a la llamada "publicidad engañosa".

Ante la dificultad de establecer una casuística detallada en un terreno tan amplio como es el de la publicidad y el Derecho, desde el CGAE se aboga por la autorregulación, que consiste en confeccionar unos códigos de conducta que regulen la mayoría de los supuestos y que los profesionales se adhieran a éstos, creándose mecanismos de resolución de conflictos por sometimiento expreso de los profesionales.

Además, se está elaborando un nuevo código deontológico que introducirá algunas novedades, como exigir al abogado que se identifique, fijar un plazo de 45 días del Estatuto de la Víctima para poder dirigirse a la captación de víctimas de accidentes o catástrofes, permitir la referencia a clientes del despacho si estos lo autorizan por escrito, etcétera.

Por otro lado, la mayoría de las quejas que reciben son las que se refieren al precio de los honorarios, en muchos casos irrisorio, que sí puede dañar la imagen de la abogacía o tratarse de competencia desleal. No obstante, las reglas del libre mercado impiden sancionar este tipo de prácticas. Además, hay una sentencia del Tribunal Supremo de 2008, que elimina la prohibición de la cuota litis, es decir, el ofrecimiento de honorarios según resultados.

Con un atractivo eslogan, "Este 'Black Friday' tu divorcio tiene un descuento del 50%". se apuntó un despacho al pasado 'Black Friday', rebajando a la mitad el precio de los procedimientos de divorcio de mutuo acuerdo o divorcios exprés, que son los más asequibles, sencillos y que no necesitan celebrar juicio. El precio con el descuento aplicado era de 300 euros, 150 por cónyuge, cuando un divorcio sencillo, puede tener un coste de alrededor 750 euros, pero si uno no se lee la letra pequeña, puede ser que ahí no entren todas las partidas minutables. Dado el éxito de la campaña, otros despachos prepararon una cartera de productos que se puedan vender en fechas clave como San Valentín o Navidad, o incluso hacer promociones al estilo El Corte Inglés: "Los 8 días de oro del Derecho".

Luego nos hemos encontrado también al abogado de Wallapop "Te pago el 10% de mis honorarios". Con este sorprendente mensaje se anunciaba un abogado madrileño en la conocida plataforma de compra y venta de bienes de segunda mano. "Abogado, colegiado del Icam, con experiencia en todo tipo de materias: divorcios, laboral, accidentes de tráfico, cláusulas suelo, civil, penal o extranjería. Te pago el 10% de mis honorarios por cada cliente adicional que me consigas: Difúndelo". La respuesta la tenemos en lo famoso que se hizo -con repercusión incluso en la televisión- porque a veces lo nuevo choca, aunque no siempre funciona, ya que no garantiza no garantiza la calidad ni el resultado del servicio ofrecido.

"Hemos revolucionado la forma de hacer justicia". Esta frase figura en la web de un despacho pionero en nuestro país en el uso de la publicidad. Todos hemos visto sus anuncios en la televisión con Iker Casillas. Señala que hay una gran inversión de recursos en publicidad, los abogados independientes, los pequeños despachos, no invertimos en publicidad, nuestra mejor publicidad nos la proporciona el trato personalizado con nuestros clientes, la calidad del servicio, los resultados obtenidos y el precio proporcionado y asequible de nuestros servicios.

Afortunadamente, sigue habiendo una gran cantidad de despachos pequeños, que no consideran el ejercicio de la Abogacía como un negocio, y defendienden al cliente de forma eficaz y personalizada, al tiempo que defienden su prestigio profesional.

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